viernes, 18 de diciembre de 2020

Mi pueblo

 Teresa de Cofrentes: una escapada ideal sin salir de Valencia

 Por Iván Rubio, del Colegio Tilo

En estos tiempos de pandemia que corren, una buena opción para desconectar y pasar debidamente las vacaciones es el turismo rural y como yo soy un chico que vive en un pueblo os voy a escribir sobre él: Teresa de Cofrentes..

Teresa de Cofrentes es un pequeño municipio de unos 650 habitantes situado en el interior de la provincia de Valencia, en el Valle de Ayora-Cofrentes, está rodeado de otros pueblos interesantes como el mismo Ayora, Zarra y Jarafuel.

En Teresa podéis encontrar muchos parajes naturales, interesantes tradiciones, una variada gastronomía… El principal motor económico es la agricultura, por lo que los paisajes están repletos de campos de olivos y almendros.

 


NUESTRA NATURALEZA:

  En Teresa de Cofrentes se pueden realizar numerosos itinerarios en sus vistosos espacios naturales. Algunos de estos rincones son:

EL PICO CAROCHE O EL MACIZO DEL CAROCHE: con 1126 m de altura es uno de los picos más altos del territorio valenciano. En él podemos encontrar varias rutas numerosas rutas de senderismo. Una de sus características es que desde el punto más alto podemos disfrutar de maravillosas vistas. La primera es que los días claros podemos ver la ciudad de Cullera y el agua de la Albufera de Valencia. Otro momento especial lo encontramos cuando coincide el ocaso del sol con el nacimiento de la luna a la vez. Otra curiosidad del Caroche es que en su aledaños se han encontrado numerosos fósiles marinos.

martes, 15 de diciembre de 2020

"Tendrás que elegir"

"Tendrás que elegir" 

Por Teresa Gramuntell, del Colegio Venado

   Desde que somos pequeños, nuestros padres insisten en que hagamos alguna actividad fuera de nuestro horario lectivo. Sea fútbol, básquet, tenis, natación o guitarra, violín, trompeta o percusión; todos hemos tenido una actividad que hemos hecho prácticamente desde que tenemos memoria. Un miedo comprensible de los padres es no acertar con las inclinaciones de los hijos, por tanto una estrategia muy recurrida es coger un deporte y enseñanzas musicales. Así el riesgo de error se reduce: sea un atleta o un músico, tendrá herramientas para decidir.


 
  Pero ¿qué pasa cuando el niño crece y no tiene una preferencia marcada? ¿Qué se hace en esos raros casos, donde la pasión por ambas actividades no es capaz de elegir un vencedor?

 Llevo 12 años cursando estudios musicales (casi desde que sé leer y escribir) y llevo 7 años en el tiro con arco, aunque después de haber pasado por distintos deportes artísticos. Cuando empecé secundaria, cada vez la presión era mayor; deportiva, musical y académicamente. Pedía ayuda, no sabía gestionarlo, no quería quedarme atrás pero cada vez era más difícil seguir el ritmo. Y parece que la única solución que es capaz de darte la gente en esa situación es esta: elige.

martes, 24 de noviembre de 2020

Estudiando de una pasión

Estudiando de una pasión

Por Javier Aguado Ortega, del Colegio Lince


Mi nombre es Javier Aguado Ortega, tengo 20 años y estudio Electromecánica de vehículos de competición en el Centro Educativo de Cheste, donde también resido, en el colegio Lince.

Aunque soy de Toledo, la distancia no es un obstáculo, pues gracias al Centro de Residencias puedo permanecer dentro del complejo durante toda la semana, y volver a mi casa, con mi familia, para el fin de semana. No es para mí un gran inconveniente, ya que estudio lo que me apasiona, que es el mundo del motor y la mecánica, y, más concretamente, la competición. Decidí escoger Cheste puesto que este grado no podía encontrarlo en Toledo; así que consulte a un amigo que estudió aquí, y me habló muy bien.


La afición a los coches me viene de familia, puesto que mi padre ha competido durante muchos años en diferentes disciplinas dentro del automovilismo –como rally, montaña, circuito…–, lo cual nos ha transmitido tanto a mi hermano como a mí una pasión por el mundo del motor muy intensa.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Halloween, el origen de la celebración

Por Carmen García (Colegio Lobo)

  Al igual que el año pasado, en el COLEGIO LOBO hemos querido celebrar Halloween con nuestras chicas. Quizás lo más vistoso ha sido la decoración del hall con telarañas, farolillos de fantasmas y calabazas y globos en forma de esqueletos y murciélagos.

  Con esta celebración hemos querido acercar una parte de la cultura británica al colegio. El origen de esta celebración hay que buscarlo en los pueblos celtas que habitaron las zonas hoy conocidas como Europa, por ejemplo Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia. Con esta fiesta, los celtas celebraban el final del verano, cuando los días se hacían más cortos y las noches más largas. Era el final del año para ellos y hacían ofrendas de comida a los espíritus dejándola en las puertas de sus casas También encendían velas para alumbrarlos y guiarlos en su camino al más allá.

 

domingo, 16 de febrero de 2020

La escuela de Hostelería del CIPFP de Cheste, una gran oportunidad en la formación de futuros cocineros

La escuela de Hostelería del CIPFP de Cheste, una gran oportunidad en la formación de futuros cocineros
Por Román de Hoyos Carceller, del Colegio Lince y alumno de 2º curso de Grado medio de Cocina y Gastronomía
En la escuela de Hostelería del Complejo Educativo de Cheste te dan la oportunidad de formarte con un gran equipo de profesores muy cualificados y unas instalaciones que permiten hacer unas buenas prácticas y un buen uso de ellas.
Además, el restaurante El Mirall, el punto de venta y la cafetería, no solamente contribuyen al aprendizaje de los alumnos, sino que, gracias a los beneficios que aportan, también nos dan la capacidad de comprar género para nuestras prácticas.
Un nuevo proyecto que ya está en marcha es la Mesa 0 que estrenamos este año, compartiendo la cocina los alumnos de 1º de Superior y 2º de Grado Medio. Se trata de una sala donde los comensales y el cocinero interactúan y se le sirven los platos directamente al comensal servidos por la mano del cocinero que lo ha elaborado. El aforo es limitado, es decir, solamente caben unos 12 comensales actualmente. Este proyecto es muy interesante ya que da la libertad al cocinero para que no dependa de un personal de sala. Este tipo de cocina está en auge y comienza a estar de moda y es  muy interesante para nosotros, los cocineros.

martes, 11 de febrero de 2020

Un menú y un servicio de primera

Un menú y un servicio de primera
Los alumnos del Colegio Olmo han podido disfrutar de una nueva experiencia en el comedor de Hostelería, el aula-taller donde las alumnas y alumnos de Primer Curso de Servicios en Restauración completan su formación realizando un servicio de comida con menú concertado, con la finalidad de que vayan practicando y entiendan el proceso y el desarrollo del mismo. Estos estudios les permitirán aspirar en el futuro a ocupaciones como camarero/a de bar o restaurante, pero también como maître (la persona que vela por el buen funcionamiento del restaurante). En la cocina, los alumnos del módulo Procesos de elaboración culinaria, del Primer Curso del Grado Superior Dirección de Cocina, bajo la supervisión del profesor Héctor García Serrano.
El menú que nos ofrecieron estaba formado por un arroz marinero (un risotto de pescado y marisco), una crep rellena de cordero con verduritas sobre puré de guisantes y, de postre, tarta ópera (bizcocho con ganache de chocolate y crema de moca). Si atendemos al hecho de que los comensales dieron buena cuenta de la comida que les sirvieron e, incluso, aprovecharon la oportunidad que les brindaron de repetir (sobre todo el segundo plato) hasta agotar las existencias en cocina, la conclusión es que la comida fue un éxito. Por su parte, el servicio –en todo momento bajo la supervisión del profesor Ricardo Martínez– fue ágil y profesional y mereció un aplauso final de agradecimiento y reconocimiento al trabajo bien hecho.

lunes, 10 de febrero de 2020

Mi experiencia en Cheste


Mi experiencia en Cheste
Por Claudia Morant García, del Colegio Venado
¡Hola! Me presento: soy Claudia Morant, estudio 2° de Bachillerato Humanístico y practico béisbol. Cuando me dijeron que tenía que escribir un artículo para la revista, no tenía ni idea sobre qué hablar. Pero tras pensarlo un tiempo, dije: ¡che!, voy a hablar sobre cómo han sido mis años de vida aquí en Cheste. Y quiero ser completamente sincera.
Casi toda mi familia ha estudiado aquí y todos me hablaron siempre de la experiencia única que era, por lo que yo tenía claro, desde que conocí lo que era Cheste, que quería venir a estudiar también (hasta da la casualidad de que una chica que conocí en una tienda pocos meses antes de entrar también había estudiado aquí y me dejó bien claro que era una de las mejores cosas que me pasarían en la vida, y yo estaba súper emocionada). No digo que no tuviera miedo, porque ¿quién no teme a los cambios? Y más si es un cambio tan grande que dejas de vivir con tu familia para venir a vivir (algunos) a muchos kilómetros de casa.
Yo no fui consciente de lo que estaba haciendo hasta mi primer día en el centro. Llegar y ver que la pequeña ciudad que me iba a albergar durante bastantes años estaba esperándome y yo estaba a punto de formar parte de ella.

sábado, 1 de febrero de 2020

Experiencias pasadas (poesía)


Experiencias pasadas
Por Adrián Bordes Fronteriz, del Colegio Lince
Tengo tatuada en mi piel todos aquellos besos que quedaron
por darnos.
Esa dulce mirada que me dedicabas cada mañana
al despertar.
Siempre extraño el tacto de tus brazos
al abrazarnos.
Quisiera oír de tus labios esos “te quiero” que tanto nos gustan.
O esas caricias a tu cabello en esas tardes bajo el sol.
Sin olvidar el roce de mis dedos calcando tu figura sin prenda
que moleste.
Pero, definitivamente, me puedo conformar con mirarnos a los ojos,
sin palabras, sin molestias… solo recordando la primera risa
que soltaste.
Cheste, 29 de enero de 2020

miércoles, 29 de enero de 2020

Nos lo jugábamos todo y no éramos del todo conscientes

Cuarta Jornada del Campeonato de España de Selecciones Autonómicas 16
Madrid vs Comunidad Valenciana
(partido disputado en Las Terrazas, Alcobendas, el sábado 18 de enero de 2020)
Nos lo jugábamos todo y no éramos del todo conscientes
Por Asier Pérez Cervilla, del Colegio Olmo y jugador de la Selección Valenciana de Rugby
Era nuestra última oportunidad. Delante, el eterno rival, Madrid, dispuesto a llevarse el título, cómo no, un año más. Era –y lo sigue siendo– el eterno rival; sin embargo, al menos para mí, nunca lo había sido tanto como esta vez. Y el porqué, pues simplemente nos jugábamos poder llegar a ser campeones de España de selecciones autonómicas frente a ellos. Se palpaba tensión en el ambiente. Si ganábamos, quedábamos empatados a puntos, por lo que nuestros destinos se decidían en base a puntos a favor y en contra. En cambio, si perdíamos, descendíamos directamente al tercer puesto, por detrás de Andalucía, la cual este año también ha ofrecido un muy buen nivel.
El partido, de entrada, complicado. Ya el hecho de jugar contra Madrid, siempre deja ese gusanillo que te hace estar pensando en ello los días previos; pero si encima te encuentras en la tesitura de jugar en su casa, frente a su grada, su afición, su campo y tras un viaje de cinco horas, las probabilidades de hacerle sentir al rival intimidado descienden drásticamente. Sabíamos que iba a ser difícil, que todo estaba contra las cuerdas, que o nos dejábamos todo o su calidad se transformaba en victoria indudable, y con esta mentalidad y –ya metidos en el partido–viajamos hacia sus territorios. Eran fuertes; lo sabíamos. Jugaban muy bien en equipo; no nos cabía la más mínima duda. Defendían y presionaban impolutos; éramos totalmente conscientes. Lo que no creíamos o sabíamos es que nuestras cualidades eran iguales… o superiores. De que en frente teníamos a un rival duro, pero que ellos también lo iban a tener, y, por ello, no fuimos totalmente efectivos desde un primer momento. A partir del preciso instante en el que el árbitro pitó, se acabaron las tonterías; tocaba jugar por el título, por la ilusión de toda una generación. La verdad es que no fue el mejor comienzo. Tras recibir el saque, no tardaron mucho en recuperar la pelota, cosa por la cual nos hicieron defender sobre nuestra zona de peligro durante los siguientes minutos. Un error causado por nuestra presión y consistencia en defensa hizo parar esa fase y recuperar el balón. Todo fluía más o menos bien; un partido interesante, igualado, entre dos rivales con un nivel muy parecido… hasta que llegó el momento en el que dieron el golpe en la mesa. Un error defensivo sumado a un aprovechamiento muy bueno por parte de su jugador, hizo que recibiésemos los primeros 7 puntos en contra. Esto no nos hizo decaer, yéndonos al descanso con un resultado de 10 a 0 en contra, ya que al ensayo le sumaron 3 puntos de una patada a palos, pero con unas sensaciones muy buenas, contrarias al resultado, ya que estábamos dominando y siendo superiores sobre ellos. Y con ellas, empezamos los segundos 35 minutos. Sin ninguna duda, de los mejores minutos valencianos del campeonato me atrevería a decir. Hubo mucho juego por nuestra parte, y como se podría decir, nos los estábamos comiendo. A pesar de esto, nos faltaba efectividad, la cual a ellos no. Por eso, tras un juego desarrollado por nuestra parte, supieron transformar una rápida e inesperada recuperación de balón en una carrera de patada a seguir por parte de uno de sus alas, poniendo en el marcador 7 puntos más, un total de 17 a 0. A pesar de esto, en ningún momento bajamos los brazos. Estábamos en su casa, jugándonos el campeonato, y estábamos dando un nivel bastante superior al suyo, así que seguimos creciendo.

martes, 28 de enero de 2020

Mi primer año en Cheste

Por Ignacio Renduelles, del Colegio Castaño.


  Mi nombre es Ignacio Renduelles y os voy a hablar de cómo está siendo mi primer año en el Centro de Residencias de Cheste.

  Yo hace cuatro años que juego a rugby y desde que supe que existía el Complejo Educativo de Cheste he tenido muchas ganas de entrar, ya que sabía que suponía una oportunidad para mejorar tanto en el deporte como en mi formación como persona autónoma.


lunes, 27 de enero de 2020

Mi vida en la Resi

Mi vida en la Resi
Por Ismael Guillén Santamaría, del Colegio Fresno
Me llamo Ismael, tengo 12 años, voy a primero de la ESO y practico el deporte de KÁRATE.
Quería venir a Cheste porque era un objetivo que tenía en mente desde hace mucho tiempo y por eso me he esforzado mucho para conseguirlo, ya que quería mejorar en el deporte y en el plano personal.
Al principio, mi estancia aquí fue un poco costosa. Todo era muy nuevo para mí, echaba de menos a mis padres… Cuando vino la época de exámenes, me agobié un poco, porque tenía mucho que estudiar y yo siempre me esfuerzo mucho, porque quiero  conseguir tener buenas notas y me daba miedo no lograr mis objetivos. 
Afortunadamente, superé esa etapa. Mis padres jugaron un papel muy importante  en esos momentos difíciles, ya que me apoyaron mucho sentimental y moralmente; por eso, les doy muchísimas gracias .
También los educadores me ayudaron mucho en el período de adaptación y eso me facilitó las cosas.
Actualmente, me encuentro muy bien, muy a gusto. Tengo mis amigos, mis compañeros, mis ratos de diversión, practico el deporte que me gusta… todo sin olvidarme de mis obligaciones,  y por eso tengo momentos de concentración y estudio.
Creo que la vida en la Resi es muy completa, porque aquí convivimos todos los días, jugamos, estudiamos, dormimos, nos aseamos, etc.
Me  siento afortunado por tener la suerte de estar aquí y poder disponer de una experiencia que no todos los estudiantes pueden disfrutar.

lunes, 13 de enero de 2020

viernes, 10 de enero de 2020

Mi pasión por la moto

Mi pasión por la moto
Por Álex Pérez Viadel, del Colegio Lince y piloto de motociclismo profesional
Me llamo Álex Pérez Viadel, tengo 16 años, soy de Sueca (Valencia) y actualmente soy piloto del ESBK  (campeonato de España de Superbikes) en la categoría de Supersport 600.
Mi pasión por las motos empezó prácticamente desde que nací, puesto que viví mi primer gran premio en Cheste cuando apenas tenía un año.
Se podría decir que llevo las motos en la sangre, ya que mi padre también competía y él me inculcó su pasión desde pequeño.
La primera vez que me subí a una moto fue con 4 años, en el polígono de mi pueblo, donde mi padre me enseñaba a llevar la moto. Dos años más tarde, con 6 –que es la edad mínima para participar en competiciones–, empecé a competir con otros pilotos. Al principio, me daba miedo, pero conforme iba pasando el tiempo, me daba cuenta de que lo que más me hacía disfrutar en el mundo era subirme a la moto y competir.
A los 11 años entré por primera vez en un circuito grande, y a los 12 comencé a competir en circuitos grandes como Cheste, Jerez…

Por desgracia, competir a ese nivel vale mucho dinero, pero gracias a muchos patrocinadores y gente que confiaba en mí, he podido llegar donde estoy hoy y he podido ser subcampeón de España y campeón de la Comunidad Valenciana.
Este deporte requiere un sacrificio muy grande a los que lo practicamos, ya que tenemos que estar muy en forma físicamente y mentalmente, pues cualquier error, por pequeño que sea, puede acabar en una caída. Yo intento entrenar siempre que puedo, tanto con la moto como físicamente. Mi preparación física se basa en salir a correr, salir en bicicleta e ir al gimnasio todos los días de lunes a viernes, excepto cuando tengo exámenes, además de seguir una dieta estricta.
Como he dicho antes, por desgracia este deporte es muy caro y, aunque hay mucha gente que me ayuda, no es suficiente para afrontar una nueva temporada; si lo pasamos a números, estaríamos hablando de unos 80.000-90.000 €. Pese a este inconveniente, mi padre, mi mánager Joan y yo estamos dándolo todo para que pueda cumplir mi sueño, que es llegar a ser campeón del mundo.