domingo, 16 de febrero de 2020

La escuela de Hostelería del CIPFP de Cheste, una gran oportunidad en la formación de futuros cocineros

La escuela de Hostelería del CIPFP de Cheste, una gran oportunidad en la formación de futuros cocineros
Por Román de Hoyos Carceller, del Colegio Lince y alumno de 2º curso de Grado medio de Cocina y Gastronomía
En la escuela de Hostelería del Complejo Educativo de Cheste te dan la oportunidad de formarte con un gran equipo de profesores muy cualificados y unas instalaciones que permiten hacer unas buenas prácticas y un buen uso de ellas.
Además, el restaurante El Mirall, el punto de venta y la cafetería, no solamente contribuyen al aprendizaje de los alumnos, sino que, gracias a los beneficios que aportan, también nos dan la capacidad de comprar género para nuestras prácticas.
Un nuevo proyecto que ya está en marcha es la Mesa 0 que estrenamos este año, compartiendo la cocina los alumnos de 1º de Superior y 2º de Grado Medio. Se trata de una sala donde los comensales y el cocinero interactúan y se le sirven los platos directamente al comensal servidos por la mano del cocinero que lo ha elaborado. El aforo es limitado, es decir, solamente caben unos 12 comensales actualmente. Este proyecto es muy interesante ya que da la libertad al cocinero para que no dependa de un personal de sala. Este tipo de cocina está en auge y comienza a estar de moda y es  muy interesante para nosotros, los cocineros.
Pienso que esta escuela da muchas oportunidades de poder formarte de forma adecuada y tener una buena base para trabajar en un futuro.





















Solicitud de reserva en el restaurante El Mirall

El Mirall no es un ‘restaurante al uso’, es un aula de aplicaciones del alumnado de la escuela de Hostelería del Centro Integrado de FP del Complejo Educativo de Cheste. Es un lugar donde se puede vivir la experiencia de disfrutar de las elaboraciones y servicio de nuestro alumnado. Nuestro alumnado está aprendiendo; les pedimos paciencia y confianza en su labor. Al finalizar su experiencia, es posible colaborar en su formación por medio de un donativo. El Mirall solo abre los jueves a mediodía.

martes, 11 de febrero de 2020

Un menú y un servicio de primera

Un menú y un servicio de primera
Los alumnos del Colegio Olmo han podido disfrutar de una nueva experiencia en el comedor de Hostelería, el aula-taller donde las alumnas y alumnos de Primer Curso de Servicios en Restauración completan su formación realizando un servicio de comida con menú concertado, con la finalidad de que vayan practicando y entiendan el proceso y el desarrollo del mismo. Estos estudios les permitirán aspirar en el futuro a ocupaciones como camarero/a de bar o restaurante, pero también como maître (la persona que vela por el buen funcionamiento del restaurante). En la cocina, los alumnos del módulo Procesos de elaboración culinaria, del Primer Curso del Grado Superior Dirección de Cocina, bajo la supervisión del profesor Héctor García Serrano.
El menú que nos ofrecieron estaba formado por un arroz marinero (un risotto de pescado y marisco), una crep rellena de cordero con verduritas sobre puré de guisantes y, de postre, tarta ópera (bizcocho con ganache de chocolate y crema de moca). Si atendemos al hecho de que los comensales dieron buena cuenta de la comida que les sirvieron e, incluso, aprovecharon la oportunidad que les brindaron de repetir (sobre todo el segundo plato) hasta agotar las existencias en cocina, la conclusión es que la comida fue un éxito. Por su parte, el servicio –en todo momento bajo la supervisión del profesor Ricardo Martínez– fue ágil y profesional y mereció un aplauso final de agradecimiento y reconocimiento al trabajo bien hecho.

De izquierda a derecha: Marta, Sara, Aris-leidy, Alba y Jhordan.










Receta de arroz marinero

Ahora que estamos en invierno, apetece evocar los días de playa con un arroz marinero. Hay que tener en cuenta que en la propuesta que ofrecemos aquí, el arroz debe quedar como un risotto, es decir, debe quedar al dente (con cierta resistencia a la mordida). Se sirve en plato llano y debe extenderse fácilmente, pero no debe haber líquido acuoso en exceso.


Receta:  ARROZ MARINERO
Raciones: 4
INGREDIENTES

Cantidades
Mercancías

300 grs.
Arroz redondo

1 litro
Caldo de pescado

2
Dientes de ajo pelados

100 grs.
Cebolla (opcional)

60 grs.
Tomate pelado

225 grs.
Sepia limpia

300 grs.
Mejillones

180 grs.
Chirlas

150 grs.
Gambas arroceras peladas


Aceite


Sal


Hojas de laurel


Azafrán
ELABORACIÓN
1
Limpia los mejillones, agrégalos a un cazo con agua hirviendo con sal y unas hojas de laurel y tápalos. Cuando estén abiertos, retíralos del fuego y separa las cáscaras. Resérvalos.
2
En una sartén amplia de paredes altas, añade la sepia cortada en porciones menudas, y cocínala a fuego medio con unas 3 cucharadas de aceite de oliva.
3
Mientras tanto, pica muy menuda la cebolla y el ajo.
4
Cuando la sepia esté dorada, añade la cebolla y el ajo picados y rehógalos con un pellizco de sal y una cucharada extra de aceite de oliva. Cuando el sofrito esté dorado, añade el tomate despepitado picado o rallado y rehógalo.
5
Añade unas briznas de azafrán. Ahora, deja reducir hasta que se evaporen los líquidos.
6
Añade el caldo y, cuando rompa a hervir, será el momento para que agregues el arroz. Mueve la sartén para que se asiente el arroz. Cuando rompa a hervir de nuevo, cocínalo durante 15 minutos a fuego medio bajo, moviendo de vez en cuando para que cueza por igual en todas direcciones.
7
Agrega las chirlas, las gambas y los mejillones y remuévelo. Rectifica el punto de sal y déjalo cocinar otros 2 minutos más.
8
Deja reposar unos instantes tu arroz marinero, y ¡a servir!
EMPLATADO
El arroz debe quedar como un risotto, es decir, debe quedar al dente (con cierta resistencia a la mordida). Se sirve en plato llano y debe extenderse fácilmente, pero no debe haber líquido acuoso en exceso.
OBSERVACIONES
Para preparar este arroz marinero puedes elegir tus pescados y mariscos favoritos o aquellos que te recomiende tu pescadero de confianza.
Hay dos maneras de añadir el caldo. En la que explicamos en la receta, primero se añade el caldo y, cuando este está hirviendo, entonces se añade el arroz. Pero hay una segunda manera de hacerlo, que consiste en añadir primero el arroz, tostarlo un poco en el sofrito y después añadir el caldo caliente. Las dos formas de añadir el arroz y el caldo son buenas, elige la que tú prefieras.








lunes, 10 de febrero de 2020

Mi experiencia en Cheste


Mi experiencia en Cheste
Por Claudia Morant García, del Colegio Venado
¡Hola! Me presento: soy Claudia Morant, estudio 2° de Bachillerato Humanístico y practico béisbol. Cuando me dijeron que tenía que escribir un artículo para la revista, no tenía ni idea sobre qué hablar. Pero tras pensarlo un tiempo, dije: ¡che!, voy a hablar sobre cómo han sido mis años de vida aquí en Cheste. Y quiero ser completamente sincera.
Casi toda mi familia ha estudiado aquí y todos me hablaron siempre de la experiencia única que era, por lo que yo tenía claro, desde que conocí lo que era Cheste, que quería venir a estudiar también (hasta da la casualidad de que una chica que conocí en una tienda pocos meses antes de entrar también había estudiado aquí y me dejó bien claro que era una de las mejores cosas que me pasarían en la vida, y yo estaba súper emocionada). No digo que no tuviera miedo, porque ¿quién no teme a los cambios? Y más si es un cambio tan grande que dejas de vivir con tu familia para venir a vivir (algunos) a muchos kilómetros de casa.
Yo no fui consciente de lo que estaba haciendo hasta mi primer día en el centro. Llegar y ver que la pequeña ciudad que me iba a albergar durante bastantes años estaba esperándome y yo estaba a punto de formar parte de ella.
Las primeras semanas eran un tanto extrañas. Eres la nueva y tienes que ir viendo con quién te juntas, cómo te mueves por el centro, cómo va a ser tu nuevo grupo de amigos, tus profesores, entrenadores y educadores. Es un cambio muy drástico y puedes llegar a pensar que andas perdido, que tal vez esto te viene muy grande... pero te equivocas. Solo es cuestión de tener fe en ti mismo, recordarte siempre por qué decidiste entrar aquí… además de tiempo y esfuerzo. Poco después, estarás completamente integrado y disfrutando a tope de todo lo que te está haciendo crecer como persona.
Harás buenos amigos. Así como los haces, también los perderás; pero no te preocupes, es algo totalmente normal, y aunque ahora te suene doloroso o imposible, es así. Pero, como dicen, no hay mal que por bien no venga. Cheste es un mar de situaciones. Algunas son muy buenas, pero también te sucederán cosas muy malas (he dicho que no iba a mentir).
Este es mi tercer año aquí y, sin duda, está siendo mi peor año. Pero aquí estamos, echándole ganas a la cosa. Porque si no lo hago yo, ¿quién lo hará por mí? No sé si continuaré aquí el año que viene, pero eso no quiere decir que me arrepienta de mis elecciones antes de entrar o estando aquí en Cheste.
Si me hubieran dicho todo lo que iba a sucederme durante estos tres años aquí (incluyendo esta mala etapa que estoy pasando), no cambiaría la decisión que tomé.
Cheste es amor, amigos, risas, familia, esfuerzo, sudor, lágrimas, sangre, ganas de arrasar y, a veces, de que te arrasen.



sábado, 1 de febrero de 2020

Experiencias pasadas (poesía)


Experiencias pasadas
Por Adrián Bordes Fronteriz, del Colegio Lince
Tengo tatuada en mi piel todos aquellos besos que quedaron
por darnos.
Esa dulce mirada que me dedicabas cada mañana
al despertar.
Siempre extraño el tacto de tus brazos
al abrazarnos.
Quisiera oír de tus labios esos “te quiero” que tanto nos gustan.
O esas caricias a tu cabello en esas tardes bajo el sol.
Sin olvidar el roce de mis dedos calcando tu figura sin prenda
que moleste.
Pero, definitivamente, me puedo conformar con mirarnos a los ojos,
sin palabras, sin molestias… solo recordando la primera risa
que soltaste.
Cheste, 29 de enero de 2020

miércoles, 29 de enero de 2020

Nos lo jugábamos todo y no éramos del todo conscientes

Cuarta Jornada del Campeonato de España de Selecciones Autonómicas 16
Madrid vs Comunidad Valenciana
(partido disputado en Las Terrazas, Alcobendas, el sábado 18 de enero de 2020)
Nos lo jugábamos todo y no éramos del todo conscientes
Por Asier Pérez Cervilla, del Colegio Olmo y jugador de la Selección Valenciana de Rugby
Era nuestra última oportunidad. Delante, el eterno rival, Madrid, dispuesto a llevarse el título, cómo no, un año más. Era –y lo sigue siendo– el eterno rival; sin embargo, al menos para mí, nunca lo había sido tanto como esta vez. Y el porqué, pues simplemente nos jugábamos poder llegar a ser campeones de España de selecciones autonómicas frente a ellos. Se palpaba tensión en el ambiente. Si ganábamos, quedábamos empatados a puntos, por lo que nuestros destinos se decidían en base a puntos a favor y en contra. En cambio, si perdíamos, descendíamos directamente al tercer puesto, por detrás de Andalucía, la cual este año también ha ofrecido un muy buen nivel.
El partido, de entrada, complicado. Ya el hecho de jugar contra Madrid, siempre deja ese gusanillo que te hace estar pensando en ello los días previos; pero si encima te encuentras en la tesitura de jugar en su casa, frente a su grada, su afición, su campo y tras un viaje de cinco horas, las probabilidades de hacerle sentir al rival intimidado descienden drásticamente. Sabíamos que iba a ser difícil, que todo estaba contra las cuerdas, que o nos dejábamos todo o su calidad se transformaba en victoria indudable, y con esta mentalidad y –ya metidos en el partido–viajamos hacia sus territorios. Eran fuertes; lo sabíamos. Jugaban muy bien en equipo; no nos cabía la más mínima duda. Defendían y presionaban impolutos; éramos totalmente conscientes. Lo que no creíamos o sabíamos es que nuestras cualidades eran iguales… o superiores. De que en frente teníamos a un rival duro, pero que ellos también lo iban a tener, y, por ello, no fuimos totalmente efectivos desde un primer momento. A partir del preciso instante en el que el árbitro pitó, se acabaron las tonterías; tocaba jugar por el título, por la ilusión de toda una generación. La verdad es que no fue el mejor comienzo. Tras recibir el saque, no tardaron mucho en recuperar la pelota, cosa por la cual nos hicieron defender sobre nuestra zona de peligro durante los siguientes minutos. Un error causado por nuestra presión y consistencia en defensa hizo parar esa fase y recuperar el balón. Todo fluía más o menos bien; un partido interesante, igualado, entre dos rivales con un nivel muy parecido… hasta que llegó el momento en el que dieron el golpe en la mesa. Un error defensivo sumado a un aprovechamiento muy bueno por parte de su jugador, hizo que recibiésemos los primeros 7 puntos en contra. Esto no nos hizo decaer, yéndonos al descanso con un resultado de 10 a 0 en contra, ya que al ensayo le sumaron 3 puntos de una patada a palos, pero con unas sensaciones muy buenas, contrarias al resultado, ya que estábamos dominando y siendo superiores sobre ellos. Y con ellas, empezamos los segundos 35 minutos. Sin ninguna duda, de los mejores minutos valencianos del campeonato me atrevería a decir. Hubo mucho juego por nuestra parte, y como se podría decir, nos los estábamos comiendo. A pesar de esto, nos faltaba efectividad, la cual a ellos no. Por eso, tras un juego desarrollado por nuestra parte, supieron transformar una rápida e inesperada recuperación de balón en una carrera de patada a seguir por parte de uno de sus alas, poniendo en el marcador 7 puntos más, un total de 17 a 0. A pesar de esto, en ningún momento bajamos los brazos. Estábamos en su casa, jugándonos el campeonato, y estábamos dando un nivel bastante superior al suyo, así que seguimos creciendo.

martes, 28 de enero de 2020

Mi primer año en Cheste

Por Ignacio Renduelles, del Colegio Castaño.


  Mi nombre es Ignacio Renduelles y os voy a hablar de cómo está siendo mi primer año en el Centro de Residencias de Cheste.

  Yo hace cuatro años que juego a rugby y desde que supe que existía el Complejo Educativo de Cheste he tenido muchas ganas de entrar, ya que sabía que suponía una oportunidad para mejorar tanto en el deporte como en mi formación como persona autónoma.


lunes, 27 de enero de 2020

Mi vida en la Resi

Mi vida en la Resi
Por Ismael Guillén Santamaría, del Colegio Fresno
Me llamo Ismael, tengo 12 años, voy a primero de la ESO y practico el deporte de KÁRATE.
Quería venir a Cheste porque era un objetivo que tenía en mente desde hace mucho tiempo y por eso me he esforzado mucho para conseguirlo, ya que quería mejorar en el deporte y en el plano personal.
Al principio, mi estancia aquí fue un poco costosa. Todo era muy nuevo para mí, echaba de menos a mis padres… Cuando vino la época de exámenes, me agobié un poco, porque tenía mucho que estudiar y yo siempre me esfuerzo mucho, porque quiero  conseguir tener buenas notas y me daba miedo no lograr mis objetivos. 
Afortunadamente, superé esa etapa. Mis padres jugaron un papel muy importante  en esos momentos difíciles, ya que me apoyaron mucho sentimental y moralmente; por eso, les doy muchísimas gracias .
También los educadores me ayudaron mucho en el período de adaptación y eso me facilitó las cosas.
Actualmente, me encuentro muy bien, muy a gusto. Tengo mis amigos, mis compañeros, mis ratos de diversión, practico el deporte que me gusta… todo sin olvidarme de mis obligaciones,  y por eso tengo momentos de concentración y estudio.
Creo que la vida en la Resi es muy completa, porque aquí convivimos todos los días, jugamos, estudiamos, dormimos, nos aseamos, etc.
Me  siento afortunado por tener la suerte de estar aquí y poder disponer de una experiencia que no todos los estudiantes pueden disfrutar.

lunes, 13 de enero de 2020

viernes, 10 de enero de 2020

Mi pasión por la moto

Mi pasión por la moto
Por Álex Pérez Viadel, del Colegio Lince y piloto de motociclismo profesional
Me llamo Álex Pérez Viadel, tengo 16 años, soy de Sueca (Valencia) y actualmente soy piloto del ESBK  (campeonato de España de Superbikes) en la categoría de Supersport 600.
Mi pasión por las motos empezó prácticamente desde que nací, puesto que viví mi primer gran premio en Cheste cuando apenas tenía un año.
Se podría decir que llevo las motos en la sangre, ya que mi padre también competía y él me inculcó su pasión desde pequeño.
La primera vez que me subí a una moto fue con 4 años, en el polígono de mi pueblo, donde mi padre me enseñaba a llevar la moto. Dos años más tarde, con 6 que es la edad mínima para participar en competiciones–, empecé a competir con otros pilotos. Al principio, me daba miedo, pero conforme iba pasando el tiempo, me daba cuenta de que lo que más me hacía disfrutar en el mundo era subirme a la moto y competir.
A los 11 años entré por primera vez en un circuito grande, y a los 12 comencé a competir en circuitos grandes como Cheste, Jerez…

Por desgracia, competir a ese nivel vale mucho dinero, pero gracias a muchos patrocinadores y gente que confiaba en mí, he podido llegar donde estoy hoy y he podido ser subcampeón de España y campeón de la Comunidad Valenciana.
Este deporte requiere un sacrificio muy grande a los que lo practicamos, ya que tenemos que estar muy en forma físicamente y mentalmente, pues cualquier error, por pequeño que sea, puede acabar en una caída. Yo intento entrenar siempre que puedo, tanto con la moto como físicamente. Mi preparación física se basa en salir a correr, salir en bicicleta e ir al gimnasio todos los días de lunes a viernes, excepto cuando tengo exámenes, además de seguir una dieta estricta.
Como he dicho antes, por desgracia este deporte es muy caro y, aunque hay mucha gente que me ayuda, no es suficiente para afrontar una nueva temporada; si lo pasamos a números, estaríamos hablando de unos 80.000-90.000 €. Pese a este inconveniente, mi padre, mi mánager Joan y yo estamos dándolo todo para que pueda cumplir mi sueño, que es llegar a ser campeón del mundo.



miércoles, 18 de diciembre de 2019

La mirada apreciativa

La mirada apreciativa:
cómo nuestra mirada condiciona las posibilidades de realización de otros

«Trata a un ser humano como es y seguirá siendo así, pero trátalo como puede llegar a ser y se convertirá en lo que esté llamado a ser.»

Esta frase, pronunciada por Goethe, resumiría la definición de mirada apreciativa, un nuevo concepto relacionado con la psicología positiva y del que Alex Rovira, afamado escritor español, habla mucho en sus libros y conferencias.
Lo que este concepto defiende es el hecho de que los seres humanos nos convertimos en aquello que creemos ser y lo que cada uno de nosotros creemos ser viene, en multitud de ocasiones, determinado por aquello que nos han hecho creer que somos. Partiendo de esta base, la mirada apreciativa trata, según Alex Rovira, de dejar de valorar a las personas por su trayectoria o su situación actual y pasar a apreciarlas por el potencial o talento que todo ser humano tiene. Y esto ¿por qué habría que hacerlo? La razón principal es porque cuando crees en alguien, cuando confías en sus capacidades y refuerzas sus fortalezas, le acompañas, le apoyas en los momentos de decaimiento y le ayudas a levantarse una y otra vez hasta que cada vez cae menos y cada vez necesita menos ayuda de otros, convirtiéndose así en una persona independiente y autónoma.
Por qué es tan importante cómo miras a tu hijo. Álex Rovira, escritor y divulgador
Para justificar la importancia de este concepto, se podrían poner muchos ejemplos, pero uno de los más impactantes se encuentra en la historia del hijo de Kenzaburo Oe, gran escritor japonés galardonado con el Nobel de literatura en 1994, cuyo hijo se convirtió en uno de los mejores compositores de música clásica del mundo gracias a la mirada apreciativa de sus padres. 
La historia comienza en 1962, cuando «Yukari Itami, la mujer del escritor, se quedó embarazada del que iba a ser el primer hijo de la pareja. El niño nació con hidrocefalia. Su única posibilidad de supervivencia pasaba por practicarle una intervención que los propios médicos desaconsejaron, ya que la operación implicaba seccionar una parte de su cerebro, lo que le causaría daños severos e irreversibles. Kenzaburo era de la misma opinión que los médicos, pero la madre no: afirmó que prefería suicidarse antes que perder a su hijo. Fue entonces cuando el escritor vivió una experiencia que le hizo cambiar de opinión: se fue a Hiroshima para escribir un artículo sobre los médicos que trataban a las víctimas de la radiación y allí fue consciente de cómo estas personas eran capaces de superar el dolor y la adversidad para seguir viviendo.» (http://lateralidad.com/la-fascinante-historia-del-nino-autista-que-hoy-es-un-gran-compositor/)
Cuando el escritor volvió a casa, le contó todo esto a su mujer y decidieron seguir adelante con el embarazo. Al poco de nacer, «operaron a Hikari y el niño sobrevivió a la intervención, pero con graves secuelas permanentes: epilepsia, autismo y problemas importantes de visión y motricidad. El niño no hablaba, no se comunicaba de ninguna forma y apenas se movía», pero sus padres mantenían la esperanza de que en él había un talento oculto, algo en lo que Hikari podía destacar.
 «Un día, la madre se percató de que Hikari mostraba alguna respuesta cuando oía cantar a los pájaros, así que le compraron un disco en el que se catalogaba el trino de unas 70 aves diferentes. Un tiempo después, Hikari pronunció su primera palabra: fue en un parque, al oír el canto de un pájaro. Dijo el nombre del pájaro. Había memorizado e identificado todos los sonidos del disco. Sus padres se dieron cuenta de que también identificaba composiciones musicales, así que buscaron una profesora de música para su hijo. Y aquí es donde aparece otra persona que también resulta ser clave en esta historia: la profesora Tamura. Primero le enseñó melodías sencillas que él pudiera repetir con un dedo en el piano, pero pronto se dio cuenta de que Hikari aprendía muy rápido, por lo que decidió dejar de dar clase a sus otros alumnos para concentrase en el trabajo que estaba haciendo con él. Hikari aprendió solfeo y notación musical, y a tocar el piano. Y empezó a componer sus propias piezas musicales.»
Hoy en día, Hikari es uno de los artistas de música clásica más vendidos en el mundo; de su primer álbum, cuando tenía 17 años ya se vendieron más de 80.000 copias.
En esta historia queda claro cómo la mirada apreciativa de estos padres, su empeño en encontrar un talento en su hijo, al que los médicos consideraban como casi un vegetal, fue lo que hizo que este niño llegase a ser lo que estaba llamado a ser.

Por ello, como seres humanos, hemos de aprender a utilizar esa mirada sin juicios con todos aquellos que aparecen en nuestra vida, porque no somos conscientes de la capacidad que tenemos de poder transformar a los demás.
En esta historia queda claro cómo la mirada apreciativa de estos padres, su empeño en encontrar un talento en su hijo, al que los médicos consideraban como casi un vegetal, fue lo que hizo que este niño llegase a ser lo que estaba llamado a ser.
Por ello, como seres humanos, hemos de aprender a utilizar esa mirada sin juicios con todos aquellos que aparecen en nuestra vida, porque no somos conscientes de la capacidad que tenemos de poder transformar a los demás.


lunes, 16 de diciembre de 2019

A couple of festivities in Colegio Lobo

A couple of festivities in Colegio Lobo
Este curso, en el Colegio Lobo, nos hemos fijado como objetivo que nuestras alumnas conozcan más a fondo diversas celebraciones relacionadas con el mundo anglosajón.
Para comenzar, decidimos celebrar Halloween la semana del 28 al 30 de octubre. Decoramos el colegio al más puro estilo Halloween: calabazas, brujitas, telas de araña, murciélagos y otros motivos relacionados con la festividad. Hicimos un photocall alusivo a Halloween y lo instalamos en el hall junto con objetos diversos (gorros de bruja, gafas de colores…) para que las alumnas se hiciesen fotos. Cuando las alumnas se hacían la foto, tenían que venir al despacho y tras decir la famosa frase Trick or treat, les dábamos una bolsita con chucherías que habíamos preparado. Nos dijeron que la actividad les había gustado mucho y a la semana siguiente pasamos una encuesta por Instagram para que la valoraran.

¿Para cuándo una galería del estudiante?

¿Para cuándo una galería del estudiante?
Javier Onieva Beato
  Antes de nada, desde el Colegio Roble quisiéramos FELICITAR a todos nuestros grandes CAMPEONES DEPORTISTAS, y no con ello quiero referirme exclusivamente a aquellos que han ganado competiciones, sino a todos los alumnos que desde hace 20 años han ido pasando por las diferentes especialidades de los Planes de Especialidad Deportiva (de ahora en adelante P.E.D.), pues es de valorar en esta sociedad en la cual nos ha tocado vivir y participar en su educación, el espíritu de sacrificio que han demostrado tener cada uno de ellos compaginando estudios y deporte fuera de la comodidad de su núcleo familiar.
Así que, desde estas líneas, animamos a los alumnos del P.E.D.  –a los que se encuentran hoy en día con nosotros y a todos aquellos que estén por venir en futuros cursos– a que continúen con ese afán de superación y de convivencia, que a todos los que hemos sido deportistas nos ha servido a lo largo de nuestra vida para superar diferentes problemas, ya hayan sido personales como profesionales.
Dicho esto, pues no sería justo escribir estas líneas sin recordar a los deportistas, también es cierto que, como dice el dicho popular, no sólo de pan vive el hombre, y es que en el Centro de Residencias de Cheste en el que nos encontramos tenemos otro tipo de alumnado que se encuentra aquí con el único objetivo de recibir una formación profesional que le abra las puertas a su próxima vida laboral. Pues es de recordar que el Complejo Educativo de Cheste –que, como bien sabemos todos, en este curso se cumple su 50 ANIVERSARIO– se construyó para que aquí en aquellos tiempos más difíciles para el acceso a la educación,  a todos aquellos chavales de finales de los años 60 y principios de los 70 se les diese la oportunidad de adquirir una formación académica que les aportase, como hoy en día, ese acceso al mundo laboral y que no se cerrasen sus oportunidades simplemente en seguir los pasos de las actividades laborales de sus familias o bien directamente a empezar a trabajar sin ninguna formación como simples aprendices y faltándoles unos conocimientos culturales que les pudiesen abrir otros caminos.

domingo, 15 de diciembre de 2019

La música en el siglo XXI

Por Víctor Esteban, del Colegio Castaño

La música, ¿qué es la música? Se supone que la música es un arte, pero, ¿realmente es un arte? La música se está convirtiendo en un arte cotidiano, la utilizamos para todo como puede ser para salir de clase, hacer los deberes; para ponerte a llorar, para ponerte a reír, para estar en casa y estar y estar escuchando música, para llamar la atención… La música nos controla, es una arma, pero depende del modo en que se vea, también es un arte.

Público enloquecido en un concierto de Bad Bunny