martes, 29 de noviembre de 2022

Los jóvenes y las redes sociales


Los jóvenes y las redes sociales

Por Mark Sanz (alumno del colegio Haya)

Está claro que las redes sociales forman parte de nuestras vidas y nuestro día a día. Y, sin duda, son especialmente beneficiosas para los jóvenes, ya que les permiten mantenerse conectados con sus amigos, así como conocer nuevos amigos con intereses compartidos.

Si tomamos como muestra la actividad de un alumno de Cheste, un joven de 19 años, un día cualquiera (el miércoles 23 de noviembre), el uso del móvil se reparte, básicamente, entre las redes sociales (2 horas 2 minutos) y juegos (1 hora 31 minutos): algo más de tres horas y media. ¿Es mucho tiempo? Depende; después podremos compararlo con el tiempo que una adolescente de 16 años está enganchada a esas aplicaciones, sobre todo a las redes sociales. Otro dato: 3 horas y media es la mitad del tiempo que el miércoles ese mismo joven dedicó a asistir a clase en el CIPFP.

Reparto de las principales aplicaciones (sociales y juegos) utilizadas en un solo día.


Este mismo ejemplo también nos permite confirmar que Instagram, TikTok y WhatsApp son las aplicaciones preferidas actualmente por los jóvenes.

La primera en aparecer fue WhatsApp (2009); es, seguramente, la aplicación más usada para hablar: es la tercera aplicación por tiempo de uso (20 minutos), pero la más activa en cuanto a notificaciones recibidas, es decir, mensajes: 62 notificaciones recibidas en un día. Pensemos que ese día solo recibió una notificación de la aplicación Mensajes (los viejos SMS).

Instagram (creada en 2010) es una red social principalmente visual: permite compartir fotos y vídeos cortos y también permite reaccionar a las publicaciones de otras personas, a través de comentarios y me gusta. El éxito de Instagram se puede resumir con la siguiente frase: «Si no estás, no existes». Es la red social preferida por nuestro joven, especialmente activo a las 13, 14, 19 y 23 horas.

Esta fue la primera foto de la historia publicada en Instagram
Esta fue la primera foto de la historia publicada en Instagram.


Y llegamos a TikTok, la más reciente (2016). TikTok se ha convertido en la red social del momento: especialmente popular entre los menores de 25 años, su número de usuarios crece y crece cada día. Enfocada básicamente al entretenimiento, el éxito de TikTok se debe probablemente a que brinda a todo el mundo la oportunidad de ser un creador, al permitir compartir la pasión y expresión creativa que todos tenemos a través de vídeos cortos: el usuario puede grabar y editar vídeos en la misma aplicación, para después añadir un fondo musical, efectos sonoros o diversos filtros. Esta edición es rápida y sencilla.

Hasta ahora, podemos concluir que estas redes sociales pueden ser beneficiosas: no solamente los jóvenes las utilizan para comunicarse con los demás, sino que también las utilizan para ser y estar en el mundo. Sin embargo, cualquiera puede conocer casos concretos en los que el uso de las redes sociales puede comportar riesgos. Sin pretender ser exhaustivos, analizaremos tres peligros que son más comunes de lo que pudiera parecer.

Los peligros de las redes sociales

La exposición pública

Cada publicación sobre lo que haces o vas a hacer es conocida por todos tus seguidores. A veces, compartimos en directo nuestra actividad y podría ser fácil determinar el lugar donde nos encontramos (geolocalización); lo prudente sería publicarlo después de terminado el evento. Compartir múltiples datos (propios o ajenos) puede conllevar un riesgo: la pérdida de privacidad, que tu información y datos personales lleguen a desconocidos, estar más expuesto a los hackers

Adicción

Es fácil comprender una adicción cuando se trata de la dependencia a una sustancia que perjudica nuestra salud (las drogas, por ejemplo). Pero si lo pensamos bien, el uso que hacen algunos adolescentes y jóvenes de las redes sociales también podría comportar una dependencia con consecuencias negativas para nuestra salud o bienestar: ansiedad, depresión, irritabilidad, aislamiento, alejamiento de la vida real y de las relaciones familiares, pérdida de control… En este caso, estaríamos hablando no solo de dedicarle un tiempo excesivo a las redes sociales, sino también a los videojuegos.

¿Dónde está el límite? ¿Cuándo el uso de las redes sociales se convierte en adicción? Para valorarlo, compararemos el uso que veíamos antes en el caso del joven de 19 años (2 horas y 2 minutos) y otro ejemplo, esta vez una adolescente de 16 años. Un miércoles cualquiera, en el que debe atender, entre otras, obligaciones como la de asistir al instituto unas 7 horas, la adolescente de 16 años pasa 4 horas y 15 minutos enganchada al móvil, el doble que el joven.

Entre sus preferencias, confirmamos el auge de TikTok entre los menores y adolescentes: la red social en auge ocupa la mitad de esas 4 horas.

Por otra parte, sorprende el alto número de notificaciones que recibe en un solo día: ¡531 notificaciones! La mayoría de ellas corresponde a WhatsApp. ¿476 mensajes recibidos en la aplicación de mensajería más usada es normal, es excesivo?

476 notificaciones de WhatsApp recibió en un solo
día la adolescente que sirve de muestra.


Ciberbullying y ciberacoso

El ciberbullying (acoso entre menores) y el ciberacoso (acoso entre adultos) es la agresión psicológica, sostenida y repetida en el tiempo, realizada por una o varias personas contra otra, utilizando para ello las nuevas tecnologías (redes sociales, blogs…). Por ejemplo, usar un grupo de WhatsApp para hacer circular rumores sobre supuestos comportamientos de la víctima y, así, avergonzarla y humillarla públicamente. También puede incluir la publicación de material (fotos, capturas de pantalla o vídeos). El acosador suele ser una persona que conoce a la víctima.

Al publicar esta información, el acosador daña la reputación de la víctima y la hunde: se sentirá avergonzada, enfadada, asustada… Pero también puede tener consecuencias físicas: dolor de estómago, dolores de cabeza, sensación de cansancio… Lógicamente, estos problemas condicionan la vida de las víctimas y, en los casos más dramáticos, tienen un desenlace fatal.


El ciberacoso es un delito penal. Como tal, puede acarrear condenas: penas de prisión de tres meses a dos años o multa de seis a 24 meses. Si se acosa a una persona especialmente vulnerable por razón de edad, enfermedad o situación, se impondrá la pena de prisión de seis meses a dos años.

En fin, no podemos negar los beneficios de las redes sociales: ayudan a los adolescentes y jóvenes a relacionarse, crear la propia imagen, desarrollar su personalidad, ser y estar en el mundo…  Pero su uso también puede resultar peligroso: no solo para sí mismos (estar más expuestos al compartir múltiples datos, la adicción), sino que pueden lesionar gravemente el honor de otras personas, causándoles un grave daño físico o psíquico.



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